3 votes, average: 2.33 out of 53 votes, average: 2.33 out of 53 votes, average: 2.33 out of 53 votes, average: 2.33 out of 53 votes, average: 2.33 out of 5 (3 votes, average: 2.33 out of 5)
You need to be a registered member to rate this post.
Loading...

Perros, Mentiras y Video

by AtroZ

Mientras caía, sólo podía pensar en la muerte pelotuda en la que me había embarcado. No había saltado de un piso 12, ni había probado el vacío ante un improvisado cupo de espectadores que seguramente atestiguarían que era un “loco o un boludo más que se había tirado por gusto”. Estaba flotando, para envidia de Neo, a punto de impactar mi cara contra el escalón nº 9 del BlockBuster de Gaona y Bufano.

Todo comenzó con una mala decisión. “Tengo que alquilar una película y sacar a pasear al perro” Ahí nomás llevé al amontonamiento de genes al que llamo mascota (una cruel mezcla entre pastor belga y labrador, gran tamaño, bien dotado, domicilio/hoteles) hasta el video, no teniendo idea que esa noche fría iba a tener un encuentro con la muerte, en su más estúpida faceta.
Al llegar al video se me ocurrió, precavido, que lo mejor era atar al animal a la baranda de la portentosa escalera de cemento que da la bienvenida del mismo. Aferrado a la correa, arrastré a mi perro hasta la cima, dando pasos seguros mientras pensaba en algún que otro estreno.
Una vez arriba, el destino (completamente al pedo y con un pote de pochoclo en la mano) hace que por la vereda pase una vieja bien vestida y con caniche acorde. En segundos, estaba en el aire.
En una maniobra digna del correcaminos, mi perro lo detecta, se excita, dobla delante de mí y baja la escalera a toda velocidad, enganchandome las piernas con la correa y arrojándome al abismo.

Fue la distancia más larga que recorrí con mi cara. Rebotando con mis pómulos, descendiendo en un caos total con mi nariz y mi frente, haciendo gestos con mis manos hasta llegar a planta baja.
No valió la pena. Mi perro se acercó al otro bicho, y volvió a mi con su mejor cara de “bueh, tenía que olerle el culo”.
La vieja, hasta ese momento preocupada por las lesiones que podría sufrir su propia mascota, esboza una sonrisa y me atina a decir: “je, que golpe”

Yo: “Señora, su perro de mierda casi hace que me mate y usted se ríe?!”
Le adjudico de acá en más un nombre arbitrario a esta señora, con el fin de identificarla en la conversación:
Vieja Puta e Insensible (V.P.I.): “Cómo?!”
Yo: “No voy a repetir lo de su perro de mierda, ayudeme.”
V.P.I.: “Como me vas a decir eso?! Voy a llamar a la policía!!”
Yo (comenzando a sangrar MAL): “La rep…. madre que te remil par… viej… de mier….” * desmayo *

Cuando abrí los ojos, empezaba la película. Puros flashes, momentos que recuerdo en partes, todo muy confuso.
Un tipo me preguntaba cuantos dedos veia (713 meñiques aprox., y al teletubbie Po lamiendo a los del centro) y la mina de la caja del blockbuster que me paraba un taxi y le decía al chofer: “Llevatelo al Alvarez.”

Destaco la buena voluntad del tachero, que permitió que mi perro viajara conmigo en el asiento de atrás, y que tuvo el valor de decirme que el billete de diez que le daba para pagar el viaje hasta el hospital era falso, y si no tenía otro. Terminé pagando con monedas y 30 mililitros de sangre tipo R H Positivo. NO me dio vuelto.

A los tumbos bajé del auto, até mi perro como pude a una reja del edificio, y encaré a la guardia de urgencias.
La cola era infernal. Cuando vi el cartel que decía: “ESPERE AFUERA Y SERA ATENDIDO” no dudé en abrir la puerta y llorisquear un “Auxilio!!”. Me atendió un tipo de guardapolvo.

Dr: No podés entrar acá… Tenés que esperar tu turno para que te hagan el enema.
Yo: Me muero, ayuda…
Dr: Es una emergencia?!
Yo: No, vengo por un chequeo, quiero chequear si todo mi cerebro está en su sitio.

Me derivaron A PIE hasta el sector “Radiografías” (ubicado a unos 80 metros de donde te hacían esperar hasta que mueras), no sin antes advertirme de los beneficios de detectar cualquier problema tempranamente mediante un enema. Entré a la sala y la primera reacción que obtengo es de una tipa joven con un mate en la mano: “nuuuuuuu que te hiciste por dios”

Ahora que me habían reconfortado, entro en pánico.

En resumidas cuentas, estuve una hora y 20 minutos para que me digan que no me estaba muriendo, que había sufrido politraumatismo de cráneo con desplazamiento de nariz y esguince de dedo índice (sep, aparentemente mientras caía se me ocurrió señalar algo importante), y pérdida momentánea del conocimiento.

Casi me empujaron hasta la salida, donde desaté a mi perro, y todo mareado me fui hasta la farmacia más próxima a por los calmantes y desinflamatorios recetados, y de ahí caminando despacito hasta mi casa.

Estuve deforme como 1 mes y medio, con toda la cara hinchada, toda negra y la frente cortada al azar. Poco a poco fui descubriendo una infinidad de dolores consecuencia del incidente, los cuales en un primer momento no había notado. Mi perro, con total impunidad, jamás se enteró del desparramo causado.

Ahora nos odiamos, y de tanto en tanto, lo llamo con una galletita y lo empujo por la escalera de mi casa.

En situaciones como estas, solo me queda decir que las respuestas de la gente superan al más retorcido ingenio desinteresado. Por eso, un consejo… si sufren un accidente, y no mueren, métanse las manos en los bolsillos. Porque cuando llegué a mi casa me di cuenta que alguien de los que me había auxiliado me había hurtado 30 pesos que llevaba sueltos en la riñonera…

AtroZ|xp

One Response to “Perros, Mentiras y Video”

  1. shermany says:

    Ahora nos odiamos, y de tanto en tanto, lo llamo con una galletita y lo empujo por la escalera de mi casa.

    me rei mucho, que paso con este chabon?

Leave a Reply

You must be logged in to post a comment.