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Lupine

Me hubiese comprado un karting

by Lupine

Se agranda la familia

Salutaciones. Les comento antes que nada que Bicho “Goldstein” Capotorto se fue a laburar a Londres por unos meses. Esto significa que o no escribe mas, lo cual no sería novedad, o me manda sus locas aventuras en UK. Si el coma alcohólico no llega antes, esperemos que sea la segunda, pero si no lo es, a modo de Bonus Track y para recordarlo por como era, iré incluyendo a lo largo de este update algunos mensajes de texto sueltos que me fue mandando antes de irse.

From: Bicho (21/05 09:38 p.m): Che, porque no me chupas la pija?

Por otra parte, habrán notado que hay un nuevo integrante en la página, Rodrigo “Cruel Ángel” Maida. Ya con ese nick apela a góticos y otakus penes por igual, sin embargo, parece no tener mucha aceptación dado los mails que me llegan, sugiriéndome que lo “prenda fuego accidentalmente”, aunque la mayoría de los mails que recibo son de gente en Nigeria que me contactó porque sabe que soy una persona confiable y aparentemente todo su sistema de gobierno esta basado en la redistribución del producto bruto interno entre gente que figura en las paginas amarillas de ICQ. Vamos a aclarar algo, y digo vamos porque lo digo yo solo pero si utilizo el plural pareciese que contara con un ejercito de yo mismos, que al emitir uno una idea salta otro secundándolo, un tercero poniéndole la firma, un cuarto refutando al primero y un quinto poniéndole un cortito mientras pregunta “Que saltas, tostado” y agrega “Lupine bate postas y se coje a tu hermana paspadooooo” para luego arrimar desde atrás a un séptimo mientras le susurra “El puto sos vos”.

El punto es el siguiente: Este tercer escritor no viene a reemplazar a nadie. Porque esté el no significa que yo voy a dejar de escribir, o Bicho va a decir “Ah no, entonces no escribo nada”. Bicho escribe cuando quiere, ya vieron que pueden pasar 4 meses. Yo cuando pinta o cuando sufro, ya que les encanta regodearse en mi dolor. Cruel Ángel o cualquier otra persona que ponga a escribir lo que hacen es llenar espacios que, sin ellos, estarían vacíos. Si esta incorporación no hubiese sucedido, todavía estaría el update de Bicho y antes que ese hubiese estado el ultimo mío colgado durante mas de 1 mes. Lo que escriba puede gustarle o no, en el último caso, al menos los distrajo o canalizó su bronca por un rato. En cuanto a “¿Por que el?”, simple: porque me hace reir. Yo creo que tiene el don de curar este mal. Por ahora parece no haber decidido utilizarlo en un 100% porque seguramente está creando ambiente. O porque consume psicofármacos. De cualquier manera, pasemos a lo que nos compete: reírse de mi dolor porque son sucios, sucios hombrecitos. No menciono a las mujeres porque ya de por sí se alimentan de mi alma inmortal.

From Bicho (27/6 2:20 a.m): Estas en el auto de tu vieja? Si me decís que estas respondiendo sms con la moto sos el dalai lama

Volvía yo de mi laburo al confort de mi hogar, a las 7 de la mañana. Ese día hacían algo así como 3 grados de sensación térmica, aunque a más de 100 kilómetros por hora en una moto, es mucho peor. Tenía mucho frío. Algo así como la sensación de estar desnudo salvo por unas medias mojadas, en una pista de patinaje en Siberia, mientras sub-zero te abraza y un perro te apoya la nariz. En invierno. Y tu novia te manda un mensaje de texto que dice “Nunca te amé y fingí cada orgasmo, porque sos incapaz de satisfacer una mujer”. El celular esta hecho de hielo.

Brr.

Mientras me cagaba de frío y solo podía pensar en llegar a casa y echarme esos meos fantásticos que por alguna razón calientan todo el cuerpo, la moto hizo “Pum”. Podría haber hecho “Bang” al menos, pero emulando a un recordado strip de Mafalda, eligió esta tan amanerada onomatopeya. Luego del “Pum” comenzó un ruido como “CJJJJJJ”, algo así como una licuadora robot con angina pultácea y que fuma desde los 8 años preguntando algo a través del parlante de un AutoMac. La moto empezó a perder el control, zigzagueando en zig e incluso a veces también en zag, para de vez en cuando innovar con un zug, haciendo difícil un destino diferente a una muerte segura ya que venía puesto y pisteando como un campeón.

From Bicho (26/5 11:05 a.m): Acabo de leer un cartel del noble repulgue, “hay nuevas masas”… Tengo que coger otras minas, me siento fuera del mercado!

Con la habilidad de alguien que sigue vivo, logré mantener el vehículo sobre dos ruedas y me fui tirando a la banquina, mirando a los autos por el espejito con ojos de quien no solo ha visto a la muerte sino que también ha soportado que esta venga y al grito de “ceja ceja, el que no coje se deja” lo apoye desprolijamente, ya que el pete no tiene hueso, pero una apoyada es una apoyada acá y en el inframundo.

Una vez seguro, no tenía miedo. Tenía bronca. Como cuando el Teniente Dan lo putea a Forrest Gump por no haberlo dejado morir en la selva, maldije mi destino de estar como un pelotudo a las 7:30 de la mañana en un barrio desconocido con una moto averiada. Yo me la tendría que haber puesto jodido. Perder el conocimiento. Y luego..

Lupine: “Que… ¿donde estoy?”
Doctor: “Tranquilo hijo, estas en el Hospital”
Lupine: “¿Cual hospital?”
Doctor: “EL Hospital”
Lupine: “Y usted quien es?”
Doctor: “Soy… EL Doctor”.
Lupine: “¿Que me pasó?”
Doctor: “Tuviste un accidente… por alguna extraña y científicamente inexplicable razón, al momento de chocar los restos de la moto y tu cuerpo se fusionaron, seguramente bajo la mezcla del inhóspito frío y el devastador calor del combustible en llamas.”
Lupine: “¿Por eso tengo una rueda en la espalda, una en la gamba y un farol en la frente?”
Doctor: “No. El farol lo puse yo. Pensé que sería apropiado”
Lupine: “Entonces… ¿soy una especie de fenómeno?”
Doctor: “Algo así”
Lupine: “So desu ka……. ¿eh?”
Doctor: “Ah, también hicimos algo mal en la operación y aprendiste a hablar japonés fluentemente”
Lupine: “¡Yatta!”
(entra una enfermera pulposa a la habitación)
Doctor: “La Enfermera, llevese al muchacho para darle un baño y quizás, La Masa”
Lupine: “Momento… antes que nada, ¿por que no está mi familia acá?”
-Nosotros somos tu familia ahora, hijo
Lupine: “¿Optimus Prime?”
Optimus: “Bienvenido al grupo”
(Lupine alza una mano, le toca una teta a la enfermera y al mismo tiempo hace sonar la bocina)
LA Enfermera: (sonrojada) “¡Sr. Lupine!”
Bumblebee: “jajajaja ¡eres un fresco Lupi!”
El Doctor: “jejejejejeje”
La Enfermera: “jijijijiji”
Optimus: “jojojojo”
Lupine: “¡Kawaiiiii!”

Pero no. Nunca me pasa algo así.

From Bicho (3/7 3:19 a.m.): Recién intenté que se me pare la pija y terminé con hielo en las pelotas… no es así.

<3

Mis conocimientos nulos de mecánica automotor dejaron como saldo tener que transportar una bicicleta sin pedales y pesadísima por un barrio que desconocía. Bajé de la panamericana y llegué a lo que creo que es Tigre. Lo primero que me llamó la atención al hacer un par de cuadras era la total ausencia del felino. No vi un circo, ni una Esso, ni al tigre Tony, ni a Tiger Woods. El barrio desde el vamos ya me había desilusionado.

Comencé el proceso de encontrar una solución a mi dilema. Tenía sueño, hambre, no contaba ni con 2 pesos, tenía que arreglar la moto y volver a mi casa. Tras caminar 2 cuadras con la moto, decidí que era mas práctico dejarla en algún lado y continuar mi búsqueda sin tener que andar cargando con ella. Es cierto que era temprano y el barrio donde me encontraba no era el mas peligroso, pero todavía retengo esa sensación paranoide de que todo aquel que me mira se quiere robar mi moto, lo cual hacía difícil la elección de donde dejarla. No estaba en el culo del mundo, pero como pude comprobar, definitivamente había ortos involucrados.

From Bicho (31/7 12:57 a.m.): Estoy en un cumpleaños en una comunidad laika…. Hay una comunidad con el nombre de mi perra man.

No tardé mucho en encontrar un banco BNL, donde encadené la moto a un poste. Si alguien iba a robar algo, entre una moto y un cajero no hay que pensarla mucho, así que me pareció el mejor lugar. Saqué plata y empecé a caminar. Me cansé a las 2 cuadras. Era mejor preguntar. Entré a un kiosko y lamentablemente no le saqué una foto a un paquete de masitas artesanales de la marca “DALE MASA!”, lejos el mejor nombre que ví hasta ahora. Me acerqué al kioskero y le dije:

Lupine: “Disculpe jefe, le hago una consulta”
Kioskero: “Decime”
Lupine: “¿Los tigres donde están?”

AND IIIIIIIIIIIIIIAAII
WILL ALWAYS LOVE YOUUUUU

El kioskero se hizo el boludo, claramente me estaba metiendo en terreno pantanoso. Me saqué el barro de mis borcegos y pregunté a un diariero sobre el taller mecánico mas cercano. “5 cuadras para allá”, dijo el buen hombre señalando hacia una dirección con su mano mientras cada uno de sus ojos apuntaba arbitrariamente hacia otros destinos. No se que pasa en el Tigre pero ya era el 4to bizco que me encontraba, definitivamente pasan cosas raras en este barrio.

From Bicho (11/8 10:13 a.m.): Jajaja acabo de ver un cartel de una banda que se llama piquete de ojos y hay dos ojos alrededor de una rueda prendida fuego…

5 cuadras mas adelante, pregunto de nuevo para que me envíen 3 cuadras en la dirección de donde venía. Volví hacia la mitad de mi camino anterior, y me mandaron 2 cuadras hacia un costado. Hice las dos cuadras, no encontré ningún taller, saqué una tarjeta, perdí un turno y me mandaron a la salida de nuevo. Una hora mas tarde y habiendo encontrado hasta a Carmen SanDiego, quien antes de escapar a Marruecos tampoco me supo dirigir hacia un mecánico, me cansé. Me metí en un locutorio e hice un par de llamados: al lugar donde compré la moto, a un mecánico amigo y al 110, el cual ahora parece tener un sistema de reconocimiento de voz, no muy avanzado, ya que no comprende la orden “pasame con un ser humano, la concha de tu hermana”. A esta altura tenía los huevos suficientemente llenos como para tener que pagar patente y seguro por cada uno. Me metí en un bar a tomarme un capuchino y esperar a que todo se resuelva mágicamente.

Un café mas tarde y recordando que no tengo padrinos mágicos, fui a ver si ya me habían choreado la moto. Ya para entonces seriamente consideraba ir al lugar mas choto del barrio con la moto encima, esperando que me la intenten robar para decirles “Flaco, no anda la moto, si la arreglas llevatela”. Si estos tipos pueden arrancar coches seguramente pueden arreglar una moto. Una vez que la hubiesen arreglado, podía pegarles una patada en las bolas, subirme a la moto y salir pisteando como un campeón, mis pelos y mi bufanda siendo sacudidos por el viento, acompañados de litros de sangre vertiendo por los orificios de bala que seguramente tendría a esta altura. Mal plan.

From Bicho (14/8 3:10 a.m.): La prox vez que me llames cuando esté con una mina evitá los comentarios porque el parlante de este tel lo puedo usar de repuesto en la luneta de atrás del auto.

Todo el potochó

Antes de que viniese un señor y me cobrase la cuota de rentas pertinente al tamaño de mis huevos, volví a donde la dejé. Desde lejos divisé el poste de luz contra cual la había encadenado. No estaba. Por un lado, confieso sentir cierta satisfacción. Luego me acordé que caer en moto te agrega 10 centímetros de pija , y comencé a putear. ¿Como mierda se la llevaron si no anda? ¿Como puede ser tan inseguro este barrio de mierda? ¿Por que la deje en ese poste y no en el de atrás, que está bastante mas a la vista? ¿Que hace mi moto en ese otro poste? ¿Me confundí? Ah si, ahí está. Son todos iguales estos postes.

Eran casi las 12 del mediodía. No quería más. Moví la moto una cuadra más adelante, dejándola frente a la planta distribuidora de Arcor y explicándole al guardia de seguridad mi dilema, pidiéndole permiso para dejarla ahí. Me dio a entender que aún si sumergía sus gónadas en miel y lo tiraba en lo de Winnie Pooh, no podía chuparle mas un huevo. Me tomé un taxi bastante barato que me llevó a casa, “barato” significando “me cojió de parado y con carrera”. Ahora quería llegar a casa, cagar, dormir, y después ver que hacer.

Unas horas mas tarde me desperté todavía muy caliente por todo lo ocurrido, por lo cual antes de salir corriendo (ya que en hora y media tenía que ir a laburar), decidí sacarme la calentura y al mismo tiempo honrar la memoria de Johan Sebastián Bach con una versión propia de “tocata y fuga” para una mano. Volví a Tigre acompañado de un servicio de auxilio quien me supo cobrar 60 pesos por llevarme la moto a casa. Ahora tengo a La Nave Misterio en un lugar seguro, pero sé perfectamente que en el momento que la lleve a un mecánico me va a alcanzar un bisturí para que le deje un riñón sobre el mostrador. ¿Que aprendimos hoy entonces? Por un lado, si te compras una moto, también pagate un curso de mecánica ya que puede hacer “pum” en el medio de la carretera y por otro lado, si querés ver tigres… anda a Kenya.

4 Responses to “Me hubiese comprado un karting”

  1. luthien81 says:

    “Una vez que la hubiesen arreglado, podía pegarles una patada en las bolas, subirme a la moto y salir pisteando como un campeón, mis pelos y mi bufanda siendo sacudidos por el viento, acompañados de litros de sangre vertiendo por los orificios de bala que seguramente tendría a esta altura. Mal plan.” sos un hdp, no paro de reirme flaco!

  2. shermany says:

    Me dio a entender que aún si sumergía sus gónadas en miel y lo tiraba en lo de Winnie Pooh, no podía chuparle mas un huevo.

    me mató.

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