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Lupine

Sobre cómo mis frases me condenan

by Lupine

Siempre hubo dudas en cuanto a la popularidad de esta página. La mayoría suele considerarla tan conocida para recordarme, siempre que puede, que soy “famoso”. Dada la ridiculez de esta premisa, porque amigos son los huevos y famosos son los Marx, nunca aprovecho mucho esta supuesta popularidad.

Salvo cuando aparece el billete. TIEMBLA MIKE AMIGORENA.

Una veta de las ventajas de ser una celebridad under del target 12-36 sin poder adquisitivo, se cree, es que “¡Te debés llenar de minitas!”. No voy a negar que de vez en cuando me llega un mail que no le tendrías que mandar a un extraño, o que alguna piba trata de averiguar mi MSN porque fantasea con que voy a ser su payaso personal (Spoiler alert: No). Sin ir más lejos, con un amigo hicimos una ecuación y aseveramos que el 91% de minas con las que estuve, directamente o no, llegaron a mi vida gracias a esta página. NOVENTA Y UN PORCIENTO MAN. (Nota: Este update lo escribí hace meses. El porcentaje subió >_<)

Pero no es tan así. Ese porcentaje está basado en números reales pero bastante reducidos para el standard de “tipo que garcha”. Por otro lado, ésas fueron las victorias, pero hubo bocha de derrotas. Primero hay que entender que por algo las minas me llegan a mí, y a Bicho lo agregan raperos y skaters. A las mujeres, generalmente, les gusta el desafío. Mientras que mi colega ha sabido arder en lujuria por cualquier bípedo que sea flaca, alcohol presente o no, yo tengo un gusto particular. No lo puedo definir, es variado, pero tiene sus preferencias. Y por más que no es algo que comente, las mujeres lo huelen o algo así. Lo cierto es que me mostrás 5 minas, 2 que están bárbaras, 1 promedio, y 2 horribles, y capaz la promedio me parece mi Venus personal, una de las horribles no es fea, la rubia entiendo que está buena pero no me gusta, y esa última es una foto de mi vieja. ¿Por que no te tomás estas pruebas en serio?

Y eso es estrictamente lo físico. Porque incluso si me gusta su cara, si no me estimula de alguna otra manera pierdo el interés. Tiene que presionar los botones correctos, y este panel es un quilombo, cada una que pasa me reconfigura las palancas. El punto es que incluso si nos llevamos bien, para que me guste, que sé yo, tienen que pasar ciertas cosas. Lo peor es que cuanto más putas vienen, menos me interesan. Y no porque sea un tipo con moral o alguna pelotudez así. Es porque las minas que me buscan así me aterran. Una vez más quisiera recordar con cariño al colegio católico de varones San Juan El Precursor.

Un buen día me encontraba en lo de Diego y entré a Facebook para enojarme un rato con la vida de los demas y poner “me gusta” cuando alguien se separa. Tenía 183 Friend Requests esperando. “Hmm” pensé. “Tengo 2 más”. Abrí la sección correspondiente y aparecieron dos nuevas personas que por alguna razón, querían ser mis amigas virtuales. Una era un pibe agarrandose los huevos. Clavé ignore. La otra era una morocha. Y se la veía linda.

Por alguna razón, su perfil estaba abierto, así que podía ver sus fotos sin tener que hacer nada en particular para ganar acceso. Pelo que fluía como lo harían las cascadas en un mundo bonsai. Ojos almendrados, dormidos en apariencia pero hambrientos de conocimiento. O de chota, acá con Diego diferimos en percepción. Una nariz chiselada, con un diminuto piercing, como recordatorio que no se está ante un marfil y que, en efecto, se trata de una simple nariz. Una boca como la boca de tu actriz favorita, y no por como actúa, por esa boquita que te mata. Todo esto enmarcado en bonita y envuelto en intriga. GENTLEMEN, START YOUR ENGINES.

Revisé su info. “21 años… un poco chica”, comenté. Diego me pegó en la nuca. Gustos… interesante. Esto podía andar. De repente recordé que Facebook tiene su propio sistema de mensajería instantanea. Lo abrí y en efecto, allí estaba ella. La llamaremos Lily.

No voy a detallar cómo rompí el hielo, ni nuestra conversación, porque un caballero nunca cuenta… frase que sonará cada vez más hipócrita con cada párrafo. Lo cierto es que al rato ya estábamos hablando por MSN, donde tengo más herramientas (emoticones divertidos) para poder parecerle fascinante a alguien. La charla terminó bien y aparecía un brote de esperanza. La última vez que había salido con alguien fue con mi ex-novia, unos meses atrás, cuando ella no llevaba el prefijo. No quería saber nada con nadie, pero al mismo tiempo me encontraba en desesperada necesidad de algún mimo. Y darlos. Esas cosas. Hay libros al respecto.

Después me dicen que el mundo no gira en torno mío. O RLY?

Eso fue un Martes.

El Miercoles a la noche, se conectó. Hablamos de esto y aquello por un par de horas, y se desconectó. A la medianoche, yo seguía en la máquina porque realmente no hago nada más en mi casa. A veces muevo el puntero del mouse como si fuese un bichito para que mi gato lo persiga, pero como no le interesa me lo pongo a cazar con la otra mano, y es un embole porque ya se para dónde va. Cuestión que Lily apareció de nuevo. Nos quedamos charlando por unas horas, y entre otras cosas decidimos que ella tenía que venir a casa a ver una peli de terror. Había toda una historia como para justificar que la segunda vez que hablábamos ya quedásemos en una cosa así, pero no viene al caso, además puede que la tenga que volver a usar cuando hable con tu novia.

Mientras que ir a ver una peli a algún lado parece lo suficientemente inocente, cualquier adulto entiende que estas palabras, juntas, es la manera que la sociedad nos dio para decir “¿Se arma goma?” de manera civilizada. Era la segunda vez que hablaba con la piba y ya estaba llenando el formulario. Me sentía en el tope del mundo. Esta chica había querido conocer a un hombre, ¡Y SE TOPÓ CON UN DIOS!

El Viernes descansé.

El Sábado hablamos y me comentó que había pensado mejor las cosas. La piba vive muy lejos, en Beccar, e ir a la casa de un tipo que nunca vio personalmente, sin tener una forma segura de volver, y no sabiendo si tenía que afiliarse al INCUCAI antes, le empezó a hacer ruido. Sugirió una salida más convencional, una ida al cine. No dijo una cita, pero de eso se hablaba. Me resultó de lo más sensato, incluso la respeté más. Quedamos para el día siguiente.

Lupine Wolf dice:
Bueno me voy a una cita con una piba de 21 porque that’s how I roll
Bicho[DBZ] dice:
cya
Bicho[DBZ] dice:
latin lover
Bicho[DBZ] dice:
cojetela

El Domingo la vi. Nos encontraríamos cerca de las boleterías del cine de un importante shopping. Llegué sobre la hora y me acerqué al lugar con una cordial sonrisa, buscando un rostro familiar pero nunca antes encontrado. Y la ví. No recuerdo como vestía, sinceramente. En mi defensa, no pude apartar mis ojos de su cara en todo el día.

Nos dirigimos a tomar un café mientras esperábamos que empiece la película. Al buscar donde sentarnos, una pareja de viejecitos se levantaron del único sofá del lugar. Una historia antigua le cedía el lugar a una que recién comenzaba. Lo tomamos y charlamos de pavadas. Sin apuro, nos fuimos haciendo las preguntas de rigor. Familia, amigos, si alguna vez pasó el megaman 2 con todos los powerups, etc. Terminamos el café y luego de una cuidada sobremesa, nos metimos a ver la película.

A la salida, subimos al auto (prestado por un amigo), y paseamos por el barrio, buscando un lugar para comer. Entramos en una pizzería fashion, donde tomamos el único sofá del lugar. Se iban repitiendo cosas, y solo nos habíamos estrechado la mano hace unas horas. Cenamos y luego del café, en el medio de una charla sin sentido, destaqué algo de su belleza. Ella respondió con su visión de cuan gracioso le parecía yo. Onda, atractivamente gracioso. Me dí cuenta que era lo más cercano a un “que lindo que sos” que podía escuchar. Antes que se le ocurriese pensar en otra cosa, como mis entradas, mi panza o que tengo pecas, tomé su rostro con mi mano y la acerqué hacia mí. Nos besamos como adolescentes bajo el muelle. La dejé en la casa y me fui a la mía con una sonrisa ganadora.

Bicho[DBZ] dice:
bueno ahora cojela y trata de no enamorarte
Bicho[DBZ] dice:
y lo mas importante
Bicho[DBZ] dice:
NO LE DEDIQUES TODO TU TIEMPO
Bicho[DBZ] dice:
ahora arranca a hablar con la mina que puso un comment ayer en LIA
Bicho[DBZ] dice:
y cojela tambien

Bicho me conoce y teme por mí cada vez que conozco a alguien que me termina gustando, no importa que tan poco o de que manera. Y lo hace por dos razones. Por un lado, me enamoro de toque. Cuando la cosa es recíproca, es de lo más lindo, y así me pongo de novio. Pero no nos podemos olvidar ni por un momento de Gustavo Adolfo.

Gustavo Adolfo Bécquer fue un poeta andaluz que es considerado una de las más importantes figuras de la literatura española. Me acuerdo que me impresionó negativamente cuando lo estudié en la secundaria, porque el tipo escribe odas a mujeres imposibles, inalcanzables. De hecho así las busca, y así sufre y goza con cada evento que sea relevante a su diosa. “Pero…” yo pensaba a mis tiernos 16 y habiendo besado a una sola mujer en mi corta vida, “¡Es una idiotez! ¿Por que no busca mujeres que estén a su alcance? ¡Al buscarse imposibles por definición intocables, siempre se garantiza el sufrimiento!”. Hablaba como un mocoso pretencioso. El punto es que a este hombre lo estudié con bronca porque decía cualquiera.

Años más tarde actué como cada uno de sus putos poemas en reiteradas ocasiones.

Gracias capo. Taqueteparió.

Esa es solo una parte del problema. El otro es que en mis tan pocas épocas de soltería y de “abrir el juego”, no puedo con más de un proyecto sexual/amoroso a la vez. No puedo. No pasa por el trabajo que toma tener que acordarse de los nombres de familiares, mascotas, proyectos, laburos, estudios, intereses y sueños de cada una. Pasa porque yo hago foco. Me gusta dedicarle mi tiempo a una sola, al menos por vez. Y como tampoco son tantas, no es que me pierda de mucho.

Todo esto no tuvo que ser algo que sortear, porque el Lunes volvimos a hablar por MSN.

Ella preguntó si teníamos que “hablar” sobre hacia donde pensaba ir cada uno. Le contesté que entendía que ella, que también se había separado hace más poco que mucho, no estaba para pensar en arrancar algo nuevo, así que esta sería una relación freelance, por decirlo de alguna manera. Cada uno vería a quien quisiese y ella hasta prefería saber de mis “otras conquistas” como para tener un claro recordatorio de que esto no daba para más, ya que aún con todo esto dicho, ella reconocía que en otro momento este encuentro podía ser especial. Hasta ya contaba con un filo, un conocido/amigo que se anduvo moviendo y que encima se le enamoró, tuviendo ella que frenarle un poco el carro. Pero se seguían viendo de vez en cuando.

Estaba clarísimo que en ese arreglo yo salía perdiendo porque ella era una linda mina. No solo eso, juega rol. Una mina linda que quiere cojer Y juega rol en la semana, es como querer mover seguido las alas y ser un colibrí. Siempre trato de evitar caer en los cliches sociales, pero yo fui GM de una mesa de AD&D (para los que no hablen nerd, digamos que si los roleros fuesen burbujas yo fui un Uvasal) así que me creo en mi absoluto derecho de decir ciertas cosas.

Lupine Wolf dice:
Todo bien pero me imagino puro contenido adolescente en esas campañas de rol.
Heryn| la dama del don de los caballos | 3er Mariscal de Rohan dice:
En realidad, conseguimos un excelente balance entre contenido adolescente y drama.
Heryn | la dama del don de los caballos | 3er Mariscal de Rohan dice:
Se dieron situaciones de mucha tensión.
Lupine Wolf dice:
¿A alguien lo llamó la mama?

Al otro Martes se cumplió una semana desde que empecé a hablar con Lily. Lógicamente la quería ver de nuevo, y ella parecía que tenía el mismo antojo. Esta vez, la cita era la postergada película en mi casa. Por como venía la mano, nada podía fallar. Había que decidir una fecha, pero el fin de semana que se aproximaba estaba todo ocupado: El viernes ella tenía rol. El sábado ella tenía rol. El domingo estaba libre. Pero yo tenía que estar en el World of Warcraft desde las 9 hasta la 1 de la mañana para que 20 chilenos, 2 argentinos, 2 mexicanos y un boliviano puedan matar un dragón, porque yo soy el que se le para en frente y recibe los golpes. Nuestras agendas nerd nos impedían cojer. No es sorprendente en absoluto.

Pasó una semana más, con esporádicas pero constantes charlas virtuales. Se sabían dos cosas. Uno, que el Miercoles a la noche venía para casa. Dos, que era muy posible que no iba a cojer.

Lo segundo me lo aclaró ella misma, con algo en lineas generales a “Nunca me cojí a alguien antes de al menos 2 salidas”, pero dejando entrever que si esta llegaba a ser la excepción, tampoco se sorprendería tanto. Bueno, no. No soy la excepción. Soy la puta regla.

El Miercoles vino para casa. Nos sentamos en el sofá y vimos la película. Rara vez, furtivamente, le robaba algún que otro beso, pero el foco estaba puesto en simplemente pasar un rato juntos. La película terminó, pasaron algunas charlas, y de repente, mientras yo estaba sentado en la cama, se me arrojo encima  y yo la seguí gustoso.

Las luces se apagaron, la música se cortó (yo tengo temas como el Poke-Rap en mi lista, ni da), y la cama se llenó de un torbellino de mimos. Las caricias se fundían unas contra otras, se bienvenían, las respiraciones se tornaban animales. Eramos las únicas dos personas vivas en la tierra, entregados a una realidad irrefutable: nos estabamos consumiendo, como condenados, en nuestra mutua pasión. La constricción de las ropas se hizo notar. Nos liberamos de nuestras ataduras superiores y abracé su cuerpo, pálido y ardiente, como a un mimo que se le cortó Internet y llamó a Soporte Técnico.

Esto duró, duro, hasta que traté de sacarle el pantalón. Se puso algo nerviosa e insegura, y al rato el viento se llevaba las nubes de esas tormentas que decís “Uh se va a largar con todo” y después no llueve un carajo. No se si fue que era la segunda vez que la veía, o que no habían pasado más de 10 días desde que arrancamos a hablar. No se si fue que sus inseguridades no le permiten desnudarse hasta no tener mucha confianza con alguien, ganas de cojer o no. Si lo supiese, lo hubiese explotado de alguna manera, calculo. Capaz simplemente no se había depilado. Lo cierto es que supe que ese día no iba a cojer, pero todo bien. La había pasado de lo lindo y sabía que igual, iba a llegar pronto, y cuando llegase… ¡que masa que nos ibamos a dar!

Bicho[DBZ] dice:
kc latin lover
Lupine Wolf dice:
no cojí.
Bicho[DBZ] dice:
me estas mintiendo no ?

Ese fin de semana hablamos por msn. Arreglamos con vernos al otro Miercoles, pero lo que es más, charlando de una cosa y la otra, se me ocurrió la fantástica idea de invitarla a la casa de mi vieja (ella no estaría) para ver una peli… FRENTE AL HOGAR. Si hay algo que el ser humano tiene inscrito desde que ve su primer comedia romántica, o porno lésbico, es que frente a una chimenea, se coje. No hay escapatoria. Deberían poner un cartel.

Ahora tenía dos chances. El miercoles, mientras que en el cine no me la iba a voltear, lo más probable es que terminásemos a los besos, y teniendo el auto, no había excusa para no ir a casa a matarle el tamagotchi. El cine estaba en el medio del camino entre mi casa y la suya, por lo que se hacía bastante incómodo el viajecito que tenía planeado (dado que después debía dejarla en su casa), pero bueno, a esta altura, con tal de prenderle el piloto hacía cualquier cosa.

Por otra parte, si llegaba a no pasar nada el Miercoles porque yo me conozco, al otro Sábado había fueguito, intimidad y mucho smowing. La chimenea era mi red de seguridad. No estaba bien claro cuando, pero yo, esa semana, le iba a sintonizar el partido. Espero que hayan aprendido en estos dos últimos párrafos que absolutamente cualquier frase común tiene una connotación sexual.

El Miercoles me enteré que el auto que iba a pedir prestado estaba en el taller. Nuestra salida fue de lo más convencional y no culminó en polvo, pero no importaba, la pasaba bien en su compañía y el finde se iba a armar tanta goma que quería importar caucho de Brasil. El Jueves, sin embargo, me comentó que tenía una mala noticia. Un amigo suyo que vive en el interior viajaba el fin de semana a Capital, y el Sábado pretendía una salida grupal para ver a todos y esas cosas que hacen los que viven lejos. La chimenea debía esperar.

Bicho[DBZ] dice:
COMO QUE NO COGISTE ?
Bicho[DBZ] dice:
me quiero matar
Bicho[DBZ] dice:
me voy a poner a llorar

Los pibes me decían “Te está boludeando”. Las chicas me decían “Es una histerica”. Yo me quería volar la tapa de la chota con un rompeportones, pero no me podía enojar. Si Leo, un amigo que vive en Comodoro, me dice que viene a capital, yo no voy a dejar de verlo, ni siquiera por una inauguración de masa. Bueno, justo yo, sí, porque soy el anti-amigo, pero cualquier otro no. En fin, una semana más, que me hace. Ni siquiera había pasado un més desde que conocí a esta piba, y está bien, he tenido sexo la misma noche que conocí a otras minas, pero bueno, cada una tiene su tiempo. El deseo no se iba a ir a ningún lado.

Pasó el finde sin ninguna noticia. El Lunes se conectó. Me contó que se quedó charlando con el filo que tenía, ese chongo que se le había enamorado, y que en su perseverancia, el muñeco había triunfado. Decidieron “enseriar” su relación. Me dijo que no estaban en “nada”. Pero andaban en “algo”. Hay estudios que contemplan este tipo de ambigüedades bajo delicado escrutinio y todos sus resultados son inconclusos. Pero uno como es un boludo, responde “Entiendo” o alguna pelotudez así.

Quizas necesitan una mano para entender la magnitud de este asunto. Sí, por un lado yo acababa de perder mi musa, mi morocha-Becqueriana-pero-tampoco-para-tanto-porque-pretendo-una-caricia-de-vez-en-cuando. Y esa realidad traía consigo más carbón para la locomotora del ramal Soledad<-> Melancolía.

Pero peor aún… no iba a cojer.

O sea ya fue chicos. Sí, todos nos reimos con lo de “Lupine no la pone más”, lo usé en mil chistes, lo metí en la serie, pero como suelo estar por mucho tiempo de novio, hay épocas en que estoy más que satisfecho. Pero hay veces que no estoy de novio. Y cuando pasan cosas así, ya no me rio más eh. Si viene un pelotudo y me dice “jaja ¡no la ponés más vos loco!” le pateo la cara. Porque no está bueno. Es una cagada. VÁYANSE A CAGAR.

Pero ¿saben que? No es lo peor. Para agregarle insulto a la injuria, calate esta:

EL FILO DE ESTA PIBA, *CREO* QUE LEE LIA.

¡Nunca dejes de visitar, amigo! Taqueteparió.

362 Responses to “Sobre cómo mis frases me condenan”

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